LAS AYUDAS PÚBLICAS PARA AFRONTAR LA CRISIS COVID19

¿Es que no hemos entendido nada?

Solamente uno de cada siete euros anunciados irá a ayudas directas para sanidad, desempleo, servicios sociales o ayuda a familias

Vivimos en un planeta en el que la riqueza global creció durante el año pasado en un 2.6% hasta alcanzar USD 360 billones (360 seguido de 9 ceros) y la riqueza por adulto alcanzó un nuevo récord de USD 70,850. Es decir, hay recursos para hacer frente a la crisis sanitaria y social, pero hacerlo supone enfrentarse a un sistema tremendamente desigual.

La respuesta ante la emergencia sanitaria y la crisis económica que ha seguido al estallido de la misma, no puede calificarse de otra forma que insuficiente y decepcionante. Ante un nuevo escenario de crisis social, derivado de la crisis sanitaria, las medidas vuelven a desequilibrar aún más la balanza y a dejar a los más vulnerables fuera del tablero. Y así pretendemos hacerlo ver con el análisis de los datos que se han ido publicando.

Hemos analizado las medidas económicas de EE.UU, Japón, Alemania, Francia, Italia y España. Suponen, entre todos ellos, algo más del 42% del PIB mundial de 2019 y, por tanto, una muestra suficientemente significativa porque incluye a los más potentes y que tendrían que ejercer de locomotora y a tirar de quienes están en peor situación en el momento actual.  El monto total de las ayudas no nos debe llevar a confusión porque para ver en qué medida se va en serio, es imprescindible diferenciar las partidas que han sido anunciadas por los diferentes gobiernos. Mezclar los conceptos puede ayudar a la propaganda pero no es una herramienta ni rigurosa ni tampoco útil para resolver los problemas. Por eso desglosamos los detalles intentando explicar el concepto de cada una de las medidas económicas aprobadas:

  • Medidas fiscales: Son suplementos presupuestarios (aumento de gasto) realizados por los diferentes gobiernos y que servirán para dotar partidas para comprar material sanitario de todo tipo, contratar personal para la emergencia, pagar seguro de desempleo a las personas que pierdan su puesto de trabajo o vean suspendido su contrato por expedientes de regulación temporal, dotaciones adicionales para servicios sociales, ayudas específicas a personas en situación de especial vulnerabilidad y cheques a las familias. Es decir, estas medidas tienen efecto directo sobre las familias. Así queda la distribución respecto al PIB de cada país para que la comparación pueda ser proporcional.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos anunciados por los gobiernos 26/3/2020

Fuente: Elaboración propia a partir de datos anunciados por los gobiernos 26/3/2020
  • Fondos adquisición de acciones y deuda convertible: Se trata de la compra de acciones de entidades privadas por parte del Estado. Únicamente Alemania ha indicado que pondrá en marcha, a través de su banco público KfW. Bien es cierto que el gobierno teutón ha manifestado que su intención es usar este instrumento de manera temporal. Es decir, comprar acciones en este momento de debilidad para sostener a las corporaciones y luego venderlas cuando mejore la situación. Parece evidente que estas medidas no tienen ningún efecto directo sobre el escenario de crisis sanitaria ni social de las familias.
  • Medidas de liquidez: Se trata de líneas de préstamos o avales para garantizar que no se produzca un shock de crédito. Es decir, el propio Estado ejerce de aval ante las entidades bancarias para que conceda préstamos a las empresas y puedan hacer frente a sus obligaciones de pago. Se trata de importes máximos previstos. No es dinero que esté ya “encima de la mesa” con lo que las cifras no deben llevarnos a engaño. Tampoco irán estas medidas destinadas a solventar necesidades concretas de las familias que lo necesiten.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos anunciados por los gobiernos 26/3/2020

Así se reparten en cada país las medidas adoptadas en relación a los conceptos antes mencionados tanto en su valor absoluto como en su relación con el PIB de cada país.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos anunciados por los gobiernos 26/3/2020
Fuente: Elaboración propia a partir de datos anunciados por los gobiernos 26/3/2020

Si evaluamos el total de ayudas públicas anunciadas con respecto al PIB de cada país para hacer la comparación lo más homogénea posible, la imagen es la siguiente. Sin embargo, no debe llevarnos a engaño porque sólo aquellas destinadas a medidas fiscales como hemos planteado anteriormente van a ir de forma directa a poner freno a la crisis social que ya ha derivado de la crisis sanitaria.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos anunciados por los gobiernos 26/3/2020

Insuficiencia de las medidas adoptadas

Estas medidas son totalmente insuficientes y vienen a señalar el desigual reparto de los esfuerzos económicos de los países analizados que una vez más centran sus esfuerzos en el rescate a las entidades financieras y grandes empresas.

Se estima que 2.900 millones de personas, el 57% de todos los adultos en el mundo, tienen una riqueza inferior a USD 10,000 en 2019. Y al mismo tiempo, 168 mil personas poseen, cada una, más de 50 millones de USD y  4.830 ricos tienen activos netos superiores a USD 500 millones. Es a esta cúspide de la pirámide al que le interesa que no haya una respuesta coordinada global desde el punto de vista fiscal que aborde las consecuencias de una crisis económica global iniciada tras la detonación causada por la emergencia sanitaria.

Si computamos todos los incrementos presupuestarios anunciados hasta el momento para abordar esta grave amenaza, solamente uno de cada cuatro euros tendrá reflejo directo para abordar la situación de la mayoría social. El resto son préstamos y garantías que servirán para rescatar al sector privado empresarial financiero y no financiero una vez más.

Si a este importe le restamos 500 mil millones con que Alemania dotará a su banco público  para comprar acciones y deuda directamente de las empresas, que después de la crisis venderá de nuevo, las potencias económicas no pueden presumir. Más bien tendríamos que ruborizarnos ante la incoherencia que supone abordar una coyuntura de máxima alarma sin poner toda la carne en el asador. Porque, en definitiva, únicamente uno de cada siete euros irá a ayudas directas para sanidad, desempleo, servicios sociales o ayuda a familias.

En términos generales, el esfuerzo realizado supone una media del 1,93% de la riqueza de todos esos países para hacer frente  a “la madre de todas las crisis” y muestra que la inmensa mayoría de los fondos se movilizarán para sostener a las empresas y los bancos. Vuelve a ser una salida de la crisis centrada en rescatar un sistema económico desigual, antisocial y antiecológico y condenado al fracaso. Únicamente se sustenta, crisis tras crisis, sobre el rescate con dinero público, volviendo a recurrir a los Estados bajo la amenaza de paralización.

Si esta es la respuesta ante lo que denominan una guerra que se está llevando vidas y ha provocado un frenazo en seco de las economías desarrolladas, no deberíamos mirar con optimismo como estos países van a reaccionar ante los efectos de la pandemia en los países más empobrecidos.

Las grandes economías no han entendido el mensaje.

Mirando nuestra realidad más cercana, cierto es que España a estas alturas en la crisis de 2008 no había aprobado nada en sentido social, no había colocado un escudo para defender a los más débiles. Podríamos decir que “algo es algo” pero sería un triste consuelo viendo las medidas aprobadas. Seguir la estela de la mayoría de los países que están viendo cómo salir bien en la foto y no diferenciarse demasiado de la media de los países no puede ser nuestro objetivo. Esto puede explicar las resistencias de algunos miembros del PSOE y Pedro Sánchez para ser más ambicioso a la hora de proteger a las familias en situaciones más vulnerables. Pero tenemos la obligación de pedirle a nuestro Gobierno matrícula de honor a la hora de abordar la debacle que para la mayoría social supondrá la recesión que seguirá a la victoria sobre el coronavirus y no debemos en ningún caso conformarnos con un “aprobado raspado”.

El actual escenario supone, una vez más, un rescate del Estado, de todos ellos, al sector privado. En toda regla. Y de nuevo de un rescate a las grandes entidades que deja las migajas para la mayoría social. Desgraciadamente seguimos transitando por la misma senda de 2007 y años sucesivos. No sorprende demasiado. Se tomaron  determinadas decisiones que condicionan las posibles respuestas a las crisis en este momento. Siguen mirando embelesados a las grandes entidades mientras parece que tan solo, por el rabillo del ojo, aparece la mayoría social que sufre las consecuencias directas de la crisis.

Y por ello, ante una respuesta absolutamente insuficiente por parte de los grandes países europeos Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, España y potencias como Estados Unidos y Japón, no debemos dejar de levantar la voz diciendo que, por supuesto que hay alternativas. No serán del agrado de quienes imaginan un futuro que se parezca al pasado. Pero ese pasado no sirve para hacer frente, entre otras, a la crisis ecosocial porque sus recetas abundan en la superación en mayor medida aún de los límites físicos y materiales del planeta, de nuestro hogar.

Frenemos la curva social. Exijamos medidas directas a proteger a quienes más lo necesitan No repitamos los mismos errores.

#FrenemosLaCurvaSocial